martes, 29 de marzo de 2011

300 de Puertollano

Como me pasó en el 200 de Pueblonuevo, este Brevet empezó unos días antes planificando desde qué quería llevar durante la marcha hasta cuántas horas iba a dedicar sí o sí al sueño en los días previos.

En lo primero me ceñí bastante al guión, pero en lo segundo no fui capaz de dormir más de 6 h y media ningún día de la semana previa. Tengo que mejorarlo.

Pero bueno, la aventura empezó de verdad, de verdad el viernes a las 17:30, en Legazpi, donde solemos quedar para salir por el carril de San Martín pero esta vez para montar bicis y ciclistas en dos vehículos motorizados y dirigirnos a Puertollano.

Desde aquí salimos 7 de los 8 miembros del Pakefte que habíamos decidido participar en el 300. Roberto, Josu, Edu, Agus, Buje, David y yo.

Mientras esperábamos a que llegasen el coche y la furgoneta se formó un buen grupo de taxistas, impresionados, una vez más, por la bici de Roberto. Esta vez Josu fue quien dio todas las explicaciones para alivio de Roberto.

Pronto llegó Edu y empezamos a subir las bicis a la baca del coche, Agus había cambiado las bielas y piñones una vez resuelto el problema del eje de pedalier y, afortunadamente, se había dado cuenta de que tenía que cambiar la cadena por una de 9, haberse dado cuenta de eso en pleno brevet... uf, menos mal.

En un momento llegó David con la furgoneta y pudimos meter las otras 4 máquinas, entre ellas la de Roberto que cupo sin desmontar ninguna rueda, impresionante lo bien que caben las bicis ahí y lo cómodamente que se cargan.

Desde ahí dos horas y media largas hasta Puertollano, hablando de bicis, de lo que nos íbamos a encontrar al día siguiente... fingiendo que no tenemos un hormigueo en el estómago...

Gracias al teléfono de última generación de Roberto llegamos sin novedad hasta la pensión donde habíamos reservado, un tanto sórdida pero limpia, y, total, para lo que la íbamos a disfrutar...

La primera sorpresa al llegara Puertollano es que es mucho más grande de lo que nos habíamos imaginado y que tiene muchos más macarras con bakalao a todo volumen en el coche de lo que esperábamos. Circunstancias estas que empezaron a hacernos sentir que dejar las bicis en la furgoneta a dormir no era tan buena idea. Afortunadamente la pensión tenía un garaje en el que guardar las bicis bajo llave, desafortunadamente nos cobraron por ello pero bueno, un sueño tranquilo no tiene precio.

Una vez pagadas las habitaciones, guardadas las bicis y dejadas las mochilas nos acercamos Roberto, David, Josu y yo al restaurante de la pensión en la que iba a dormir Josu y el resto de la expedición. Estaba a un km y medio y, a pesar de las advertencias de quien nos atendió en la pensión, desafiando el peligro, nos acercamos andando, algo que desde su punto de vista era descabellado. En un rato llegamos hasta donde nos esperaban lo demás, incluido Juan que venía desde Sevilla y Reme que le traía la bici desde Alovera. Como nos habíamos retrasado un poco ya habían empezado a cenar lo que nos vino muy bien para escoger del menú lo que nos recomendaban los tempraneros. En mi caso espaguetis y entrecot. Una vez solventada la cena de víspera, volvimos David, Roberto y yo a nuestro alojamiento localizando el bar “la Bomba” de donde partiríamos al día siguiente. El paseo nos vino muy bien para bajar la cena y después de dejar preparado el equipo del día siguiente nos acostamos para estar listos a las 6 de la mañana siguiente con tiempo para inscribirnos y desayunar sin agobios.

A las 6 menos cuarto suena el despertador y David y yo nos ponemos en marcha, en algo más de 15 min estamos listos para ir a recoger las bicicletas, guardar las mochilas en la furgoneta, montar las luces y resto de gadgets en los manillares y acercarnos hasta el bar. Incomprensiblemente no estoy nervioso y sorprendentemente he dormido de un tirón aunque a las 5:25 ya estaba despierto.

Llegamos al bar a la vez que el resto de aguerridos pakefteros y pasamos a hacer la inscripción eligiendo si queremos o no medalla. Yo elijo “Sí”, para eso soy novato, después Edu, líder indiscutible del grupo, nos pide los desayunos a todos y cuando me acerco a la mesa ya está allí mi café esperándome y poco después la tostada con tomate, francamente buena por cierto. Con eso y unos cereales que ha traído Agus llenamos el buche y nos disponemos a salir. Hacemos foto de grupo, cotilleamos las máquinas que llevan los demás y cuando vamos a salir surge un problemilla mecánico que hace que salgamos unos 15 min más tarde. Me encantó este detalle de un grupo de unos ¿40? Ciclistas entre los que nadie puso mala cara por esperar a solucionar el tema. Mucha broma, mucho chascarrillo y, por fin a las siete y cuarto comenzamos a rodar. Se ven pocos transportines pero muchas potencias invertidas, pedales de montaña, alguna bolsa de manillar...

Enseguida advierto que mi cuentakilómetros no marca y un poco después me doy cuenta de por qué. Ayer, al poner la rueda de noche lo hice al revés y el imán está al otro lado, lo mismo que hice en mi primera Bilbao-Bilbao. El ritmo del grupo es bueno pero creo que puedo parar y cogerles así que aviso, paro, doy la vuelta a la rueda y sigo. Roberto se ha quedado a esperarme y enseguida alcanzamos al pelotón sin forzar demasiado.

Está amaneciendo y la estampa de la refinería, con unas lagunas delante de las que se levanta niebla y el sol detrás es entre apocalíptica y arrobadora, rodamos a unos 28-30 km/h y vamos cómodos, Buje nos anunció que esta gente lleva un ritmo algo superior al nuestro pero que 20 km o así iríamos con ellos, hasta que llegase la primera rampa. Aguantamos un poco más pero hacia el km 30 nos quedamos a ritmo Pakeftero y dejamos que se vayan. Durante estos km hemos rodado dispersos por el grupo, hablando con este y con aquel, oyendo comentarios sobre la bici de Roberto de la que no creían que pudiese andar tanto hasta que lo vieron con sus propios ojos...

Yo sigo rodando bien, contento, el día ha salido bueno al final aunque empieza a hacer un pelín de calor, yo prefiero un poco de fresco, que para algunos será un poco de frío y voy pensando que en el control aprovecharé para quitarme las perneras y el cortavientos. También voy pensando que el culo me está molestando un poco y que tiene pinta de que voy a acabar escocido si en el km 60 tengo molestias pero recuerdo que David me ha ofrecido vaselina por la mañana y que es posible que la lleve encima.

Voy siendo disciplinado en comer cada hora y beber, por lo menos, cada 20 min, ya vi en el 200 que beber, comer y regular es fundamental para acabar bien. Aún así en algún momento Agus me tiene que recordar que vaya “piano-piano”.

Desde este punto y sin novedad llegamos hasta el control de Almuradiel a las diez y cuarto donde cumplo todos los planes menos el de desayunar bien, nos sirven una tortilla realmente infame pero David tiene vaselina y aprovecho para quitarme la ropa que me sobra. Se nota mi bisoñez en que entro en el bar sin el carnet de ruta, sellar es lo primero que debe hacer un Randonneur, desayunar es secundario. Me administro vaselina en su sitio correspondiente y rápidamente empiezo a prepararme. Edu nos mete prisa, se nota que los menos experimentados no entendemos todavía lo importante de no perder tiempo en las paradas. El resto del pelotón, los que iban por delante han ido saliendo del control mientras desayunábamos.

Sin tiempo para enfriarnos y tras unos apresurados estiramientos volvemos a rodar. Yo ya voy de corto, aunque conservo los manguitos y hace un día espléndido. Entre conversaciones y algunas risas van cayendo los kilómetros. Pasamos por unas dehesas preciosas con encinas y hierba verde, verde. Ha debido llover bastante. De vez en cuando vemos charcas o lagunas. Para llegar a Puebla del Príncipe encontramos la primera subida digna de tal nombre del día, al llegar arriba reagrupamos y aprovecho para quitarme los manguitos porque ya empieza a hacer calor de verdad y de hecho llego sudando. Al cruzar el pueblo vivimos una escena surrealista, debe acabarse de celebrar un funeral de cuerpo presente y en la puerta de la iglesia está el coche fúnebre, hay gente con cara de circunstancias a ambos lados de la calle pero cuando pasa Roberto sonríen, alguno le jalea, otros se ríen... por un momento me pasa por la cabeza que se va a levantar el muerto a ver qué pasa.

Después de Puebla del Príncipe y antes de llegar al segundo control tenemos la subida más importante del día que tampoco es para tanto pero vuelvo a recibir una lección útil de Edu:

“Fuera complejos, el plato pequeño está para usarse y no gastar fuerzas a lo tonto”, qué razón tiene. Así, con lección aprendida llegamos hasta Santa Cruz de los Cáñamos, segundo punto de sellaje y lugar elegido para comer, kilómetro 143 de ruta y las 13.30h. Al llegar preguntamos a unos lugareños dónde podíamos comer y nos indican un bar del que sospechamos servicios más interesantes y completos que los que nosotros disfrutamos pero donde nos dejan comer lo que llevamos a los que queremos y nos dan bebida a precios de risa, incluso nos venden una coca-cola de 2 litros que sale más barata.

A Roberto incluso le venden unas galletas rancias que sospechamos que estaban allí desde que la chica que hacía el Show Fontaneda dejó el local.

Aquí descubrimos el secreto que los veteranos nos ocultaban a los novatos y que resulta ser el arroz con leche de Danone, todos llevan alguno. Para la próxima queda apuntado.

Una vez llena la panza, en mi caso de ensalada de arroz y rellenos los bidones de agua mineral, por lo visto el agua de la fuente “no la beben ni los del pueblo” salimos de nuevo a la carretera con intención de hacer los siguiente 100km de un tirón porque según Edu “Sólo se para en los controles” La carretera en este tramo tiene cortes y tramos de “Vía Augusta” vamos, de tierra de la que le gusta a Agus para rodar. Eso le da un toque de clásica a la marcha que pronto queda oscurecido por un viento que entra por nuestras 10 y que Roberto anuncia que será más o menos fuerte y que no nos dejará en 5 horas... como sabe el del parapente, clavó la predicción.

Ensayamos relevos pero sólo cabemos de tres en tres en el arcén y no conseguimos quitarnos del todo el aire, al parecer el único que sabe era Agus que se acurruca a mi lado y dice que va en la gloria.

Aquí, comienza, en torno al km 175 mi crisis personal, flojera, pocas ganas de comer aunque me fuerzo y un dolor intenso en las plantas de los pies, como una sensación de llevar los pies recocidos. La verdad es que agradezco a Agus la conversación que me dio y a Juan el consejo de centrarme en una meta cercana.

En primer lugar decido no mirar el cuentakilómetros en una hora y en el segundo, cuando empiezan a oírse voces disidentes hablando de parar en Valdepeñas, km 194, decido concentrarme en llegar hasta allí, lo hacemos a las 16.25h y paramos en una gasolinera de la salida del pueblo. Allí me descalzo, me bebo un Aquarius y me como dos huesitos que me llaman poderosamente cuando 5 minutos antes la idea de comer cualquier cosa de las que llevo me daba asco y en 15 minutos de parada me quedo nuevo. Es impresionante lo que puede hacer parar un momento, estirar un poco y cambiar el chip. Lo malo es que se me rompe uno de los enganches de la alforja al tratar de enderezarla y lo bueno que Buje me deja un pulpito con el que resuelvo el problema.

Al salir de allí y tras rodar unos km Juan de pronto me da la enhorabuena, no entiendo por qué, pero rápidamente me dice que hemos pasado el km 200 y que ya estoy en récord personal. A Buje le hizo gracia y me siguió dando la enhorabuena en varias ocasiones. Así, entre bromas y tertulia llegamos hasta Almagro, pero para hacerlo tenemos que usar unos 8 km de autovía con señal de prohibido bicis, los del cc Puertollano nos lo habían avisado y por allí nos metemos hasta la primera salida que es la de Almagro donde nos espera un regalo en forma de pinchazo de Edu. Agus y yo aprovechamos lo que tarda en arreglarlo, que es muy poco, pera tumbarnos un rato en unos bancos y es una inyección de vida alucinante, estamos en el km 229 y tenemos el último control a 15 km, en Pozuelo de Calatrava donde nos espera Reme que nos graba en un vídeo que debe ser épico con un resucitado Juan en cabeza. En este tramo hago la tontería del día, nos pasa un paisano en un ciclomotor que a duras penas nos adelanta y Edu salta detrás de él, según nos dijo convencido de que “ Alguno de estos pica” ese soy yo que intento hacer un entrenamiento tras moto, Roberto también lo intenta pero pronto abandonamos y volvemos al grupo.

En Pozuelo, km 243, 19.45h hacemos una parada reglamentaria con sellaje y merienda. Yo me como un bocata de queso que me sabe a gloria y un plátano de los que nos ha traído Reme además de una gominola ultra energética que lleva Buje, el sol esta comenzando a caer y con él la velocidad del viento como había pronosticado Roberto, el descanso, el fresco y la tregua del viento nos dan alas y salimos de Pozuelo como si estuviésemos empezando la ruta, con las luces traseras y el ánimo encendidos “sólo” quedan 57 km y la cosa empieza a parecer que se puede terminar. Descubro accidentalmente el secreto que guardaban los veteranos para la siguiente y es llevar un frontal que permita consultar cuentakm y gps de noche pero esa me la sabía y había llevado uno.

En una subida noto que necesito activarme y poner a trabajar el corazón y me lanzo a plato a por David y Roberto que estaban por delante como habían ido la mayor parte del día, no estoy seguro de que no sea una imprudencia pero la verdad es que me sienta muy bien y me sirve para despertarme. En poco rato comenzamos a encender las luces porque ya está cerrándose la noche y rodar adquiere un toque mágico que yo nunca había experimentado. Es cierto que he probado a rodar de noche por la casa de campo, pero hacerlo en carretera y en grupo es distinto, se oyen grillos, ranas, perros... Pronto las torres de la refinería de Puertollano empiezan a dejarse ver intermitentemente pero lo cierto es que el camino pica hacia arriba durante unos veinte km y a algunos se les está atragantando esta ¿última? Subida. El ritmo baja un poco y rodamos más o menos juntos y haciendo paradas de reagrupamiento cada poco tiempo.

Tras una rotonda en la que nos reagrupamos y una en la que no, entramos en Puertollano pero perdemos a David y Josu que se han quedado atrás, después de una espera infructuosa y una conversación telefónica en la que no nos entendemos bien nos llaman diciendo que están ya al lado del bar “La bomba” y que nos esperaban para llegar juntos.

Allí llegamos y comienzan los abrazos y las felicitaciones, entregamos los carnets de ruta y cenamos para enfrentar las dos horas largas de vuelta. Primero sale el coche de Edu y los de la furgo nos lo tomamos con más calma. Josu se duerme nada más sentarse y David y Roberto se turnan para conducir. Infinitas gracias a los dos, yo intenté mantener una conversación fluida con los conductores pero lo cierto es que cabeceé bastante.

Alrededor de las 4 de la mañana entro con la bici en casa, con los ojos rojos de sueño y una sonrisa de oreja a oreja.

Lecciones aprendidas en este Brevet:

- Alimentándote, bebiendo y regulando se puede llegar lejos, muy lejos

- El arroz con leche es una buena idea, no se me olvidaré en la próxima

- Marcarte metas cercanas y pensar sólo en lo siguiente permite superar crisis.

- Diga lo que diga el tiempo lleva un bote pequeño de crema solar, no pesa mucho y en marzo te puedes quemar mucho con el sol.

- El plato pequeño es de inteligentes, no de globeros (al menos en los brevets)


Las fotos de esta entrada son de Roberto Fernández

El perfil y la ruta que han compartido los compañeros del CC Puertollano se puede ver aquí

domingo, 13 de marzo de 2011

las 6 tetas

Muy bonita la ruta de hoy, y muy dura, sobre todo por la intensidad que le hemos puesto. La ruta, denominada las 6 tetas por las seis subidas que tiene, es clásica del Pakefte y la verdad es que será una ruta que yo vuelva a hacer, por la dureza, por la intensidad, por lo bonita que era, los paisajes, el poco tráfico.

A las 7:10 habiamos quedado los que ibamos en tren (Pablo, Josu, Roberto, José y yo) en Atocha para coger el tren dirección Azuqueca de Henares, donde habiamos quedado con Juan Merallo y con Diego a las 8:30. Y a las 8:33 estabamos empezando a rodar, y en seguida, una primera subida, no es una teta, por lo que dicen, pero Josu ya se va, y yo, que tengo lo que tengo, me voy detrás de él, y oigo de lejos que hay que reservar (cuanta razón, josé manuel aprende), subimos los dos a no mal ritmo, y llegamos juntos al final, subida corta. Para calentar, no ha estado mal.



Se habia decidido hacer el recorrido al reves por los que teniamos intención de volver a Madrid y en el primer cruce esperamos al resto Josu y yo, para no equivocarnos. Dirección Guadalajara, rodamos todos juntos, y pasamos por una carretera en obras cerca de Guadalajara, era muy temprano y casi no habia coches, pero alguno nos pasa, aunque nos respeta bastante. Y al poquito nos avisan que viene la primera teta, se forman dos grupos y en el primero vamos José, Josu, Diego y yo, comentan que tradición es que Josu se lleve la primera, pero él dice que esta vez cree que no va a ser asi, y en efecto, vigilandonos todo el rato y picándome ellos a mi, al final, meto un piñoncito y me voy para delante, veo que José viene tras de mi, y pego un acelerón final, y me la llevo yo, Diego y Josu no la disputan. La primera para mi pero comentan que a partir de ahora van a hacer estrategia para que no gane más, que me van a fundir, que si uno ataca, que si luego el otro, en fin... josé manuel aprende a no irte detrás de cualquier rueda que veas.



Nos juntamos todos y bajamos todos juntos por una carretera muy bonita de la que Juan nos avisa que es bastante técnica y es cierto, tiene un par de curvas de derechas bastante cerradas, pero muy bonita la bajada. Canalillo de oro (decidimos que las bajadas puntuaran) para Pablo. Llaneamos un poquito y tengo la impresión de que en breve empezará la segunda teta porque veo que Josu y Juan se van, y asi es, segunda teta, yo me planteo que ya que Josu va lejos, subo tranquilo, pero como me conocen. Me querian fundir y lo conseguiran, primero ataca Diego, luego Pablo, y al final acabo yendo detrás de ellos (ay, javier arias que razón tenia la abuela de tu amigo, sobre tu amigo no lo se, pero sobre mi, podria haberlo dicho tranquilamente, el más tonto de mi edad) Volvemos a hacer grupillos, Josu por delante, algo lejos, yo subo con Diego a buen ritmo y creemos que llegaremos a él, aunque yo pienso que subiendo a ese ritmo cuando llegue a Josu no me quedaran fuerzas, Diego va fuerte y me lleva bien, pero yo voy al límite. Cuando nos acercamos me comenta Diego que mejor nos quedemos lejos para que no nos pegue un hachazo, que se confie, pero llegamos, nos aguanta un poco y al final nos vamos. Ni Diego ni yo nos conocemos el final pues hay un cruce, para la izquierda sigue subiendo y para la derecha empieza a bajar, ninguno se fia de atacar, y al final coronamos juntos. Segunda teta para Diego y para mi. X. Nos paramos en el cruce y Josu nos dice que a la izquierda pero él se va para la derecha y comienza a bajar bastante rápido por una carretera muy chula, pero muy peligrosa, muchas curves y muy mal asfaltada (si tiene asfalto). Diego le sigue, yo los veo de lejos, nos veremos abajo. Pero no, cuando llego abajo, veo a Diego pero a Josu no, y se ve un pueblo en un alto, a lo lejos. En efecto, la tercera teta, Josu esta vez no la dejará escapar, y no espera, nosotros esperamos al resto y nos comentan que no habiamos llegado a coronar la segunda y que se la queda Josu... noooooooooooo... lo discutimos pero nos queda la duda. Diego y yo decimos que hemos coronado y que nos la quedamos nosotros.

Tercera teta, una preciosidad de subida, muchisimas curvas de herradura, buena pendiente en algún tramo, 4 km muy buenos. Josu va lejos, Diego y yo cogemos buen ritmo y poco a poco vamos separandonos, comentamos que esta va a ser sosa porque ninguno de los dos va a atacar, que si uno ataca el otro le sigue, que a ver si viene José y le da vidilla, pero se habia quedado haciendo fotos, total, subida a buen ritmo pero no podemos alcanzar a Josu. Tercera teta para Josu.

Muy chulo el pueblo, pero seguimos sin pincho, bajamos por la misma carretera, una bajada igual de bonita que la subida.

Este tramo hasta la cuarta teta, llanito, con bastante viento en contra, intentamos unos relevos pero nos falta práctica. Al final, nos dedicamos a atacarnos los unos a los otros, bueno Pablo y José a mi, y yo entro al trapo, primero tiro un rato del grupo, a buen ritmo (38 por hora) y José picandome para que fuese más rápido y lo bien que iba detrás, luego aparece pablo pegando un hachazo y allá que me voy yo, luego sigo delante, igual, de repente José, hachazo, y allá que me voy yo, pero ese momento me mata... bien josé manuel, al final han conseguido su objetivo, 60km y ya vas quemado, para la próxima aprende.. reserva. Quiero pinchooo. Pero bueno, aun me queda un poquillo para la cuarta teta, asi que lo volveré a intentar, y llegamos a ella, y lo de siempre, empezamos todos juntos, ninguno se lanza, a mi me dicen todo el tiempo que es muy larga, que no me confie, se aprovechan de que no lo conozco para acojonarme, Diego me pica, pero yo sigo con él, Diego está fuerte y es mi referente. Subimos juntos todos, Juan nos dice a Diego a mi que no ataquemos, que se la dejemos que para eso es el organizador, Diego dice que si, yo pienso que vale, pero de repente aparece Josu, que no ha oido el pacto, pero bueno, se para, por voluntad propia? no, pero se para, como le ha enganchado Juan del pescuezo. Y de repenta aparece José por detrás como una bala, quiere su teta, yo me olvido del pacto y me voy detrás de él, peligran dos perros y una mujer mayor, las esquivamos, yo no se donde acaba la teta, pero no le pillo, aunque estoy ahi, paramos, nos confiamos, y la teta para Juan, el punto más alto era otro. No ha estado mal, comentamos lo carroñeros que somos, que no hay competitividad en el grupo. Y seguimos subiendo, por cierto, creo que la meta volante de esta teta estaba mal colocada, todavia nos quedaba por subir algo más, y hubiese dado más juego. Bajada chula, yo me quedo haciendo alguna foto, y José me espera, pero para enganchar a los demás me saca de punto, y yo aqui creo que ya he quemado todas mis balas, mis piernas llegan al pincho sin fuerzas. No creo que vaya a Madrid, me he quemado, Pablo me pica (josé manuel!!! leche) y digo que iré.

Tomamos el pincho, bueno, no han llegado a catalogarlo de pincho, en Renera, y yo unas tostadas. Y tal y como salimos del bar, con la barriga llena, quinta teta, y lo de siempre, Josu y Juan ya se han ido, los demás salimos con más calma. Diego quiere su teta y yo quiero subir con él y otra teta más, por que no, y asi lo hacemos, a buen ritmo, la tostada parece que me ha dado un poquito de fuerzas mas, pero poco a poco voy notando que pocas fuerzas me ha dado, pasamos a Juan, vemos a Josu muy lejos, Diego me dice que se va a por él pero yo no puedo y aunque lo intento, no puedo, Diego va como una bala a por Josu, y al final lo pasa. Yo no llego a Josu. Quinta teta para Diego.

La bajada, como todas, muy bonita, vaya carreteras hay por alli, impresionante. Al final de la bajada decidimos la ruta para volver a Madrid, y optamos por la más corta, además esta nos llevará por la sexta teta. Y llegamos a ellas divididos en dos grupos, yo ya no puedo, me cuesta engancharme al grupo en el que me voy, y los voy viendo irse lejos.. Demasiadas tetas ya, al final han conseguido el objetivo y me han fundido, o lo he conseguido y yo, y me he fundido a mi mismo, pero bueno, bien. La sexta teta se hace dura, voy subiendo con Pablo, me cuesta, un montón, no llevo fuerzas, voy pensando que lo de Madrid, para otro dia, que hoy me he pasado de rosca. Y en estas, Pablo pincha, lo siento por él, pero me viene genial, descanso. Roberto y José van por delante, teta para alguno de los dos. Despues de poner la camara se da cuenta que la cubierta esta algo fastidiada, asi que decide que asi no va a Madrid, bieeeeeeeeeeeeeeeen.. ya no me sentiré un gallina, puedo volver en tren :-). Nos engancha el otro grupo y subimos todos juntos, nos despedimos de Josu que se va a Madrid con José y Roberto, y los que volvemos a Madrid en tren, volvemos a Azuqueca, primero un llano a buen ritmo (un coche nos dice "hijos de puta"), luego una bajada muy buena con una carretera muy ancha. Luego un par de piques más, y llegamos a Azuqueca. Una cervecita y al tren.

Genial la ruta. Preciosa e intensa, estos pequeños piques de hoy dan vidilla a las rutas, de vez en cuando no está mal. Además, mantenemos la media 22.8 Km/h.

Moraleja de hoy: José Manuel, no te vayas detrás de cualquier rueda, van a por ti, y es más, no puedes! :-)




Comentarios añadidos por Jose:

- Josu, Roberto y un servidor hicimos la "ruta extendida" volviendo en bici a Madrid, pero volvimos por Vicálvaro en lugar de Barajas, según acordamos durante la ruta. Yo llegué machacado porque el esfuerzo de un par de subidas y el llano del Tajuña me pasó factura al final.

- El puerto del Pozo de Guadalajara fue compartido entre Roberto y un servidor. No hubo foto finish. Según Roberto yo tenía "más fuelle", pero sólo para hablar, porque para pedalear él iba más sobrado, ya lo demostró luego.


Estos fueron nuestros resultados:





lunes, 7 de marzo de 2011

nieve en canencia

que maravilla de paisaje, que bonito, y que dia hacia ayer para disfrutar de ese paisaje y nada mejor que con la bici!
a las 7:45 salimos pablo, roberto y yo de goya dirección la locademia donde se saldria a las 8:30. tranquilitos hasta alli llegamos puntuales y estaban luis, josu, jose y antonio. y a las 8:34 empezamos a rodar, a ritmo muy tranquilo, siempre pendientes de esos 22.5 km/h, charlando sobre el maillot, sobre lo bonita que estaba la sierra, sobre el dia que hacia (impresionante) y asi fuimos hasta soto del real rodando todo el grupo junto. de soto a miraflores, tambien bastante bien, todos juntos..
llegamos a miraflores y empezamos a subir canencia y aqui empezo a dispersarse el grupo, cada uno subiendo a su ritmo, y muy bien, haciendo fotos, el paisaje era espectacular. la subida, por mi parte no se dio mal, tranquilita, charlando con jose y al final un tironcillo bueno, estuvo bien.







la bajada bastante peligrosa, habia bastantes zonas mojadas que podian tener hielo, creo que nunca habia bajado canencia tan despacio, pero disfrutando de ella viendo el paisaje..
pincho de tortilla en miraflores, en la terraza, y un pincho que por un lado decian que 1 piñon y por otro (los tres ultimos pinchos que pusieron quizas de una tortilla diferente o que llegamos con mas hambre) 4 piñones.. a mi desde luego me encanto, y encima segun el camarero, la mejor tortilla de españa, eso si, entre semana.. que los fines de semana la hacia su suegra!



la vuelta desde miraflores hasta locademia, bastante tranquila, la primera parte justo cuando sales de miraflores, muy tranquilita, al principio, que la carretera estaba algo mojada y tiene unas curvas malillas, pero en cuanto se la carretera empezo a estar seca un poco mas rapido.. pero no mucho mas.. jejejejeje! :-) (el que quiera dar detalles de la vuelta, recordad que yo no estaba jajajajajajajajaja)





Todas las fotos:

Roberto
José Manuel
José A. Jiménez

lunes, 21 de febrero de 2011

Mi primer 200 (Ya soy randonneur)


Aquí otra visión de lo mismo, muy recomendable, por Jose Antonio Jimenez.

En realidad este 200, para mí empezó mucho antes del jueves, desde un par de semanas antes prácticamente todos los días he dedicado ratos a leer crónicas de Brevets en Internet, a decidir qué es mejor llevar y qué no, a hacer estiramientos pensando en estar lo mejor posible el gran día... Estudiando con detalle las predicciones erráticas de Maldonado y Ogimet...

El miércoles pasé por Seco donde Xeno me dejó la bici como nueva explicándome además qué iba haciendo ¡Muchísimas gracias!

Después de mucho deliberar, el jueves, decidí llevar transportín y bolsa, iba a estrenar el equipo que me regaló Roberto hace unos meses porque con su máquina reclinada ya no lo usaba. Lo que me acabó de convencer fue la recomendación de Antonio de llevar ropa seca por que ya estaba bastante claro que nos íbamos a mojar, la duda era si mucho o muchísimo.

El viernes reservé la tarde para preparar con calma todo lo que iba a llevar y a eso me dediqué, con consultas meteorológicas intercaladas cada poco tiempo. Y conseguí irme a la cama después de un buen plato de pasta con setas frescas a las once y pico, no solo eso, me dormí enseguida.

Llega el sábado, me levanto a las 6:15 y más o menos silenciosamente me visto, repaso mentalmente que no me deje nada, lleno los bidones, guardo las gafas de ver en la alforja por si acaso, desayuno como un día normal y...


A las 7:25 salgo de casa, un poco justo pero es que me he estado peleando con un a lentilla un buen rato. No llueve, esto empieza bien, decido ir a Sainz de Baranda a coger el metro que, aunque me fastidia por la cantidad de escaleras que tiene, es una estación más que Ibiza y no estoy para perder metros.

A eso de las 8 menos 10 llego a Vicálvaro y aquí ya si cae una lluvia fina, pienso que si aguanta así todo el día tampoco es para tanto y que lo vamos a llevar bien y en estas llego hasta el bar la Escopeta donde ya están todos menos Jaime y Josu.

Cuando digo todos me refiero a Agus, Antonio, Roberto, Edu, Jose, Buje, Guilla, Juan, David, Diego y Jesús. Que me dicen que me dé prisa en inscribirme que hay que salir casi ya. Me inscribo y vuelve el come come a rondarme en la boca del estómago tengo ganas de salir pero estoy acojonado.

No está claro cuándo se sale pero Juan nos dice que tenemos permiso para ponernos en marcha y en ese momento aparece Jaime, hace el papeleo y salimos. Mientras le esperamos observo que todos, menos los novatos llevan una gorra o una visera bajo el casco(primera lección de hoy).
Llueve un poco y salgo entre ilusionado y muerto de miedo. El ambiente es bueno y parece que el Pakefte va a rodar en cabeza unos Km.

Nos despedimos de Roberto y Edu a los que no volveremos a ver desde el km 5 o así, llegaron bien y un par de horas antes que nosotros.

Al pasar la Poveda ya empieza a llover seriamente, sin embargo la conversación es optimista y rodamos a un ritmo muy bueno, sin gastar de más. Creo que un poco antes de Arganda nos pasa Fran Vacas, saluda y le jaleamos, es de otro planeta...




Después de pasar Arganda empiezo a notar algo en mi rueda trasera e intento negármelo, vamos en grupo, el ritmo es bueno, llueve un poco menos... pero lo tengo que reconocer, he pinchado y tengo que parar. Rápidamente se organiza la cosa, Agus y Antonio se quedan conmigo y el resto sigue. La verdad es que agradezco tanto una cosa como la otra. A los que se quedan por no dejarme solo y a los que se van por liberarme de la presión de parar al grupo. Agus tiene una espuma que usan los motoristas que, al menos en teoría, permite llenar de nuevo la cámara y seguir rodando hasta un lugar resguardado para cambiar con comodidad. El invento parece funcionar bastante bien y así llegamos a San Martín con idea de cambiar la cámara en la gasolinera de Ciempozuelos. Allí un tipo nos hace señas y cuando nos acercamos vemos que es Luis que ha venido, no se anima a coger la bici pero sí que nos anima a los demás, qué alegría. En una rotonda primero Agustín y luego el menda nos comemos un bache invisible gracias al charco en el que estaba, Agus sale ileso, pero yo pellizco la cámara por ir baja de presión y unos metros más adelante paramos a cambiar. Afortunadamente ha dejado de llover. Mientras desmonto aparecen Guilla y Jaime con sus bicis y Luis en coche.
Ellos aprovechan para comer algo y yo cambio la cámara. Siguiendo los consejos de Antonio lo hago despacio y bien y en unos minutos nos despedimos de Luis y reanudamos la marcha los 5 juntos. Pronto vuelve a llover.





De los que van por delante no tenemos noticias así que vamos regulando con idea de alcanzarles en el primer control. Pese a la lluvia y al pinchazo la conversación es amena y positiva. Creo que la clave ha sido que no hace frío, al agua uno se acostumbra y llevando cuidado se va casi bien.

Así seguimos hasta que llegamos a la primera subida del día, poco después de Aranjuez y es aquí donde suceden dos cosas, la primera es que conozco en persona a Radio María que subía cantando una canción de lo más pía y la otra es que perdemos a Guilla y Jaime durante unos kilómetros aflojamos el ritmo bastante para que nos alcancen pero, como no aparecen, decidimos seguir y reagruparnos en el punto de control en Huerta de Valdecarábanos. Luego supimos que una conductora algo torpe había atropellado las gafas de Guilla y que eso les había retrasado.

En un punto de este tramo, como deja de llover, Agus decide adelantarse un poco y sacar la cámara de vídeo que ha traído y hacernos un documental a Antonio y a mí. Nada mas sacarla empieza a llover de nuevo, parece que Murphy también estaba inscrito. Cuando empieza a grabarnos es cuando tiene a bien pasarnos un jeep de la Guardia Civil, debieron flipar tanto con un tío montando en bici mientras filma que ni nos dijeron nada, eso o es que iban tan cómodos dentro del coche que prefirieron ignorarlo.

En el bar de Huerta de Valdecarábanos nos extraña bastante no encontrar al grupo que iba por delante pero el misterio se resuelve cuando van apareciendo y nos cuentan que nos han visto pasar por Aranjuez pero no nos hemos enterado y resulta que desde Aranjuez hemos ido nosotros por delante. Aquí los que nos hemos saltado el pincho de tortilla de Aranjuez nos tomamos la revancha con unos buenos bocatas. Es una alegría encontrar de nuevo a los compañeros que ya empezábamos a dudar si veríamos. La pinta que llevamos, sobre todo algunos, es lamentable.



Desde ese punto seguimos la ruta más o menos juntos, Juan y Josu salen antes en todas las paradas pero les vamos alcanzando en las siguientes, es un gusto rodar juntos, la compañía y la conversación hacen que la lluvia y los kilómetros caigan sin que uno se entere.

Así seguimos sin novedades por unas carreteras francamente agradables hasta Villarrubia de Santiago donde sellamos en una gasolinera, yo aprovecho para meter aire a la rueda trasera porque con la bomba es difícil llegar a la presión óptima y Jaime y yo, a pesar de que nos esforzamos en que nos apetezca algo de lo que venden, salimos sin comprar nada. Decidimos de común acuerdo que vamos a parar a comer en Chinchón y vamos saliendo, unos un poco por delante y otros vamos por detrás, en Chinchón nos veremos.

Al salir tenemos primero una bajada en la que paso un pelín de frío y, enseguida una subida hasta Colmenar de Oreja que es una auténtica gozada, una carretera bonita, bonita, con muy poco tráfico y con un montón de randonneurs avanzando, cada uno a su ritmo. Además, ese rato, no llueve.

El principio es lo más duro y así me lo avisa Antonio cuando veo a Jaime muy suelto de cadencia y me acuerdo de que tengo tres platos, meto el pequeño, bajo un par de piñones para no ir demasiado suelto y empiezo a subir cómodo. Dejo que Antonio, Buje y Jesús se vayan un poco con intención de cogerles luego y veo que unos cientos de metros más alante va Juan sólo, decido apretar un poco y alcanzarle para charlar un poco con él. Así lo hago y creo que paso a Diego que me dice ¡Qué bien vas! Toma subidón... Llego a la altura de Juan y entre comentarios y anécdotas coronamos. Me dice que va a parar un segundo y que siga, que él sigue luego con el grupo y así hago, con intención de alcanzar a los que llevaba por delante. No lo consigo pero gracias al GPS cruzo Colmenar de Oreja sin errores y sigo en solitario hasta Chinchón francamente a gusto, apretando un poco más pero sin pasarme. Ya me lo ha dicho Agus esta mañana, hay que ir piano-piano (gracias por enseñarme a dosificar, Agus). Un poco más adelante veo cómo llegan Antonio y Buje al bar, al final me han sacado poco tiempo.

Aquí nos juntamos todos menos Agus que prefiere rodar solo hasta San Martín y esperarnos allí y comemos, unos lo que traen y otros lo que compramos, comentamos el día y estamos todos bastante optimistas, nos quedan 70km y la sensación general es que vamos a terminar todos sin problemas. Diego repara un pinchazo dudoso y yo creo que es más por mantener la leyenda del gafe que por otra cosa, porque mi pinchazo y el suyo, si es que lo fue, son las dos únicas incidencias mecánicas del día lo que no está mal para 200km y 11 ciclistas.



Salimos juntos y vuelve a llover, a ratos bastante, a ratos un poco menos y así seguirá hasta el final.
De Chinchón a Ciempozuelos voy sin enterarme, el bolsillo de la alforja en el que llevo las herramientas no soy capaz de cerrarlo del todo y varios compañeros me avisan, la culpa es del barro en el que voy rebozado que ha atascado la cremallera pero prefiero no parar y confiar en que no salte nada y así charlando y pedaleando llegamos hasta San Martín de la Vega donde nos esperan Juan, Josu y Agus. En realidad sólo nos espera Agus porque Juan y Josu salen disparados enseguida.
Diego y Jesús no paran porque no se han podido inscribir por no tener licencia y no necesitan sellar, la idea es alcanzarles luego.

Al salir intento encender mi luz trasera pero no hay manera parece que no se lleva bien con el agua y aprendo otra importante lección. Es mejor llevar dos luces traseras por si una falla. Como rodamos en grupo no es muy grave, pero si me hubiese quedado solo no hubiese ido nada cómodo.

Estos últimos 40 km se me pasan muy deprisa, se me juntan la satisfacción de ver un reto al alcance de la mano, el come-come de saber que hasta que no acabemos no se puede cantar victoria, las ganas de llegar que hacen que empieces a notar el culo cansado... y en estas ando cuando en un bache me salta algo de la alforja. Es un desmontable, paro, retrocedo, lo recojo y sigo. Buje y Josu han aflojado para esperarme, todo un detalle. Seguimos hasta que poco antes de la cuesta del Cristo de Rivas paramos para reagruparnos todos y llegar juntos.




Aquí me sorprendo a mí mismo, llevo 190km y estoy subiendo una cuesta semi decente con muy buenas sensaciones, tan buenas que me dejo llevar por el disfrute y sin darme la cuenta avanzo solo y despacio. En esto me alcanza Guilla que había parado y me dice que tiremos un poco y tengo fuerzas incluso para acabar con alegría. Me doy cuenta de lo importante que ha sido ir reservando y conteniéndome. Gracias a quienes me lo habéis ido recordando.

Antonio sufre una especie de éxtasis al pasar por Mejorada y a mí me da por emular a Radio María y sus cánticos. Lo que nos queda son prácticamente nuestros Campos Elíseos, rodamos en grupo, con sonrisas radiantes e incluso nos atrevemos a decir en voz alta que hemos tenido suerte con los pinchazos. De ahí a la plaza de la Vicalvarada llegamos sin darnos cuenta de que llueve. Llegamos, sellamos, nos hacemos las fotos de rigor, cerveza (sin alcohol en mi caso) en mano y empezamos a pensar en el 300. Creo que me he enganchado a esto.


PD: Notas para futuras ocasiones:
Una gorra puede venir bastante bien si llueve y sirve para distinguirte de los novatos
Lleva dos luces traseras, todo puede fallar pero es el doble de difícil que fallen las dos
¿No dijiste en el “de sol a sol” que ibas a buscar guardabarros?

martes, 15 de febrero de 2011

A por el 200


Este sábado muchos de los componentes del Pakefte vamos a participar en una prueba no competitiva, un 200 organizado por los compañeros del GDC Pueblo Nuevo, con salida en Vicálvaro, pasando por buena parte del sureste madrileño, e incluso adentrándose en la provincia de Toledo. Es una de las pruebas clasificatorias de la Paris-Brest-Paris.

En estos días hay nerviosismo, o al menos inquietud, por hacerlo, por ver el tiempo atmosférico que nos espera, como se comporta el viento... Vamos pensando en la comida que llevaremos, miramos la bicicleta, la revisamos, la ponemos a punto para esta pequeña gesta a la que nos hemos apuntado.

Personalmente debo decir que no estoy nervioso para el 200, porque nadie me obliga, porque me divierto haciéndolo, porque los nervios queman energía y esa energía la necesito para hacer, precisamente, el 200. Lo que tengo es una bonita sensación de entrar en este juego de ir haciendo los brevet para clasificarte, si puede ser, para agosto, para la Paris-Brest-Paris, de ir subiendo peldaños, de tener una motivación importante para entrenar, de disfrutar haciéndolo, de llegar cansado a tu casa y, sin embargo, repleto de satisfacción. Si a eso le añadimos que la gente con la que haces estas cosas es fantástica, amable, dicharachera y divertida, pues sólo puedo sentirme pletórico y con ganas de que empiece, pero dentro de una calma que sea preludio del ritmo lento que es tan prudente llevar en estas situaciones. Me encanta la lentitud, cada día más, y por eso imagino que me he enamorado de las largas distancias en bicicleta, porque es el paraiso de los lentos.

Soy afortunado de volver a sentir aquellas
sensaciones del 2007 (y tantas otras de otros años también, por supuesto) y llegar hasta donde llegue, que puede que no sea hasta agosto, nunca se sabe, pero lo importante es que ya me está dando bonitos pensamientos, sensaciones gratas y emociones profundas. Esto no tiene precio.
Suerte para todos el sábado.

domingo, 13 de febrero de 2011

Experimento previo al 200



El sábado 12 de Febrero nos dimos cita en Legazpi para hacer una ruta de larga distancia como entrenamiento para la primera brevet de 200 kms, que se celebrará en Vicálvaro el sábado 19, organizada por el club ciclista Pueblo Nuevo, de Madrid.

Fue una jornada larga en la que algunos iban a afrontar más de 160 kms, mientras otros tomaríamos una bifurcación a la salida de Carabaña, para volver por Arganda hasta Madrid.

Los primeros kilómetros resultaron tan fríos que hasta las reclinadas contenían su velocidad en las bajadas. Nos sumergimos en una niebla densa y un paisaje lleno de matorrales escarchados, más propio de la tundra rusa que de las vegas madrileñas. Lástima no tener fotos, pero mis dedos estuvieron desaparecidos en combate durante demasiado tiempo.

Dejamos Madrid por la ruta del "Paraíso 2" desconocida para mí, aunque nadie se lo creía.

Subimos primero la Marañosa y ya más calentes, las Vallequillas, para bajar hasta el valle del Tajuña, donde por fin se disipó la niebla y empezó a lucir el sol invernal que esperábamos en esta jornada. Más de 60 kilómetros de ruta continuada y Roberto nos llevó a tomar el pincho de tortilla a una terracita de Carabaña, donde no le ponen cebolla y estaba bastante buena. 


La valoramos con tres piñones, aunque nadie estaba de acuerdo. Unos pensábamos valorarlo mejor y otros, incomprensiblemente, se pusieron en plan delicado, dejando su valoración en sólo un piñón. La cuestión fue resuelta imparcialmente por Buje y se quedó en tres. Ni tu ni yo.











Fue una jornada larga en la que algunos iban a afrontar más de 160 kms, mientras otros tomaríamos una bifurcación a la salida de Carabaña, para volver por Arganda hasta Madrid.









  


Rumbo a Arganda nos topamos con una carretera en obras, en la que tuvimos que hacer un tramo inédito de tierra con el 20% de desnivel.

Los disidentes de la ruta oficial resultaron ser unos rodadores contrastados. Llegamos a Arganda antes de lo previsto y así, ninguno de los que pensaban coger el metro lo hizo al final. Todos volvimos en bici a la capital, aunque por diferentes caminos.

La opción personal de Buje y un servidor fue esta:



Al final nos salieron 133 kms y 826 metros de desnivel acumulado, a 23,5 km/h de media.

Llegué a Madrid más muerto que vivo, se me notaba la falta de kilómetros y me preocupa el resultado de la brevet, ya que por circunstancias personales tengo que intentar hacerla en menos de 9 horas. Veremos qué pasa...

domingo, 23 de enero de 2011

primer puerto de temporada!

a las 8:30 de la mañana estaba en casa de Antonio, que ibamos en coche hasta Locademia, y tras dar unas cuantas vueltas por el norte de Madrid (charlando que pronto nos despistamos), hemos llegado a las 9 a locademia donde habiamos quedado con Diego. Hemos salido sobre las 9:15 (esta hora es la buena de salir... y eso se notaba en que habia trafico de ciclistas, no como ayer), aunque con muchísimo frio, tranquilamente dirección el puerto de Canencia el que teniamos intención de subir. tranquilamente porque nuestras piernas no iban muy bien (Antonio, ayer, 160km, yo, 130km) y eso hacia que fuesemos al tran tran.. en alguna cuesta nos animabamos pero era poquito. a Diego lo llevabamos algo por delante, pero no se iba (porque no queria, claro está). Llegamos al árbol de Colmenar y más o menos bien, pues el ritmo nos permitia llegar bien. Se notaba bastante aire frio (botellas de nuevo congeladas), pero hacia un dia bastante bueno y la sierra estaba espectacular, yo empezaba a ver que aguantaría bien a ese ritmo, pero Antonio nos dice llegando a Soto que no cogía ritmo y que se volvia despues del pincho, aunque justo al decirlo ha pegado un acelerón hasta Soto que no ha estado nada mal para no haber cogido el ritmo, y allí nosotros chupando rueda :-)
En Soto el pincho, con torreznos, y yo he decidido que si subiamos esta vez no me tocaba comer (me he quedado con las ganas), y han hablado de 2.5 piñones, aunque al final han decidido que no llegaba... porque además no habia rubia detrás de la barra.
Antonio ha decidido seguir con nosotros hasta Miraflores, al menos.. y yo, como siempre tras el desayuno, he vuelto a tener bastante frio y me ha costado llegar hasta la gasolinera que hay entre Soto y Miraflores (esa subida siempre me cuesta bastante), ya que estos han subido bien.. la tortilla les ha dado fuerzas y mi caña de chocolate a mi no :-(
Desde la gasolinera a Miraflores, bien, tranquilos y en Miraflores al final Antonio ha decidido abandonarnos y volverse a Madrid.
Nosotros hemos subido Canencia, despues de que Diego cogiese un cartón para cubrirse al bajar.. y al principio yo iba mas o menos, que no bien, pero poco a poco, cuando han empezado los 3km del final, no podia más, notaba ya el esfuerzo, e iba viendo como Diego se iba yendo poco a poco, y he decidido que esta vez no intentaba seguir a nadie, que preferia subir tranquilo (primer puerto de la temporada) e iba pensando, que este año me estoy notando bastante bien, que noto el entrenamiento que estoy haciendo, pero que sigo sin subir bien... esto debería empezar a mejorarlo, y no se cómo.. en fin, hoy ha sido una prueba, a ver cuando empiece a subir de verdad si consigo mejorar.
Bajada rápida y a partir de ahi, sin parar hasta Tres Cantos, con la vuelta bastante rápida. El tramo entre Miraflores y Soto, muy bien con esos toboganes.. y luego el tramillo de bajada (no me gusta la subida pero la bajada es fantástica) a velocidades de 60km/h y flipando en las rotondas. De Soto a Colmenar, nada mal, dudando si el aire de cola, lateral o de cara (creo que de todos), pero no se ha dado mal. De Colmenar a Tres Cantos rodando muy rápido, pero ahi al final las piernas han notado el esfuerzo, y cualquier posibilidad de volver a Madrid en bici se ha esfumado, volviendo en tren hasta Sol y de ahi a casa en un ratín.

Total, contento, mi primer doblete, bien aguantado, mas o menos, y este fin de semana 222km, nada mal, después de haber pasado la semana que he pasado (quizás por eso, no se)

Ruta: Locademia - Soto - Miraflores - Puerto de Canencia - Miraflores - Soto - Tres Cantos
Total: 92'62 Km (reales, 87)
Tiempo: 4:01'44
Vel Media: 22.9 Km/h

Fotos