miércoles, 27 de abril de 2011

REVISTA CERO - Randonneurs españoles

Me ha llegado esta revista sobre randonneurs y me piden que le dé difusión, así que la cuelgo en este mismo blog, que no es mal sitio...

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lunes, 11 de abril de 2011

Frío, calor, dolor... la Brevet 300 de Algete 2011.


Era mi única oportunidad para conseguir la homologación de 300 kms esta temporada. Un leve dolor en mi tendón de Aquiles derecho me tenía algo preocupado, pero creía que no sería mayor problema. Sin embargo, 300 kilómetros son muchos, quizá demasiados.

En la línea de salida de Algete, como siempre, a las seis de la madrugada estábamos los habituales; unos 60 ciclistas, la mayoría expertos en rutas de ultrafondo. Se preveía una jornada larga y calurosa, como así fue. Sin embargo, a estas horas de la madrugada corría una brisa fresca que aconsejaba empezar con manga larga.

Roberto y Eduardo, con las reclinadas, decidieron intentar hacer la ruta a un ritmo superior al nuestro, y se marcharon por delante desde el comienzo. Eduardo y Antonio tenían intención de hacer doblete, con el 200 de Salamanca el domingo, así que se lo tomarían con calma. Agustín, como es habitual en él, sin prisa alguna. Y yo, un poco renqueante, prefería ir tranquilito. Así conformamos el grueso del Pakefte los cuatro ciclistas que haríamos toda la ruta juntos.

Hasta el amanecer el tiempo pasó rápido. Recordé sensaciones de años pasados.  El excitante pedaleo nocturno, el reguero de luces rojas, los destellos de los reflectantes, la incipiente luz del amanecer a nuestra derecha, la Sierra Norte de Guadalajara a la izquierda... y el frío, que a las horas del alba siempre se vuelve especialmente duro y penetrante por estas tierras castellanas (al menos para mí).


Esta foto es del otro Eduardo, sacado desde atrás por Roberto:

Casi todo era igual, excepto la presencia de algunos de mis compañeros, ya que esta vez éramos muchos menos que en otras ocasiones. Seguramente porque la brevet de 300 tiene dos ingredientes que la hacen especialmente desagradable: la "carretera del éxtasis" (los últimos 15 kilómetros antes de Sigüenza),  con un asfalto indigno del siglo en que vivimos, y la llegada a meta atravesando la ciudad de Alcalá de Henares y diversos pueblos vecinos, por carreteras siempre atestadas de tráfico y poco amables para los ciclistas. No obstante, los cuatro ciclistas vestidos de azul "pakefte" representamos dignamente a nuestro grupo, marcando una velocidad bastante constante y siempre muy cerca de las últimas posiciones del grupo, nuestro sitio natural en estas lides. 



Durante muchos kilómetros fuimos jugueteando con el grueso del grupo de Pueblo Nuevo, ciclistas también tranquilos y veteranos. Esta vez la nota musical fue de Agus, que lo mismo ponía a Paco Ibáñez que a Tahures Zurdos, pasando por diversidad de bandas sonoras, música clásica y un poco de flamenco. Para todos los gustos. Llegamos a la conclusión de que la música nos estimulaba en las subidas, pero no me quedó claro si para ir más deprisa o más despacio...

La salida del sol fue el momento que inspiró una de las conversaciones más interesantes del día. Me dio por recordar la teoría de las tormentas solares que supuestamente afectarán al planeta durante el año 2012, y que podrían suponer serios daños para la vida tecnológica tal como la conocemos. Mis compañeros no habían oído hablar de esto, así que se lo comenté someramente, con la promesa de explicárselo mejor mediante enlaces periodísticos o científicos más detallados. Pues bien, ahí van algunos:



Los kilómetros pasaban, y el sol se elevaba despacio hacia el cénit, así que mis compañeros llegaron a la conclusión de que, en cualquier caso, lo mejor era terminar las brevets para poder hacer la París-Brest-París este año, por si acaso en 2016 no se celebrara...


Paramos lo justo y necesario en el primer control de Jadraque, junto con los de Pueblo Nuevo, y continuamos la marcha hacia Atienza, según Antonio el punto más alto de la ruta. Como si después no hubiera que subir más. Craso error.

Poco después del control la temperatura subía, y aproveché el comienzo de uno de los mini puertos para pasar a la manga corta.

En el camino a Atienza nos cruzamos con Roberto y Eduardo, que ya volvían del bucle con sus espectaculares bicicletas reclinadas. Creíamos que nos habían sacado más distancia, pero no era así. Claro que quedaba mucho día, al final llegaron más de dos horas por delante de nosotros.

La parada en Atienza, en la gasolinera, fue bastante breve. Cocacola de máquina y acto seguido a la fuente a repostar.

En el camino a Sigüenza, a partir del kilómetro 100, empecé a notar molestias en el tobillo, que se hacían más intensas progresivamente. Los baches de Sigüenza se me clavaban como cuchillos. La temperatura estaba ascendiendo considerablemente  y el calor empezaba a hacer mella, incrementando el dolor de forma alarmante. 


Esta vez la carretera estaba pintada con una línea discontinua amarilla, como si estuviera en obras, pero seguía botando igual. La subida hasta el collado desde donde se divisaba Sigüenza me fue haciendo descolgarme poco a poco, y llegué bastante mal al pueblo. Me pilló la barrera del paso a nivel y eso me retrasó unos minutos más, lo cual hizo a Agustín volver a buscarme. Me encontró.


El descanso en el parque de Sigüenza fue reparador. La comida y la bebida siempre hacen milagros, pero esta vez hubo un milagro añadido, la pomada "Radiosalil", que me dejó amablemente Antonio, y que hizo desaparecer en gran medida mi dolor de tendón.


Mis compañeros me hicieron observar que quizá llevaba el sillín muy alto, ya que oscilaba mucho al pedalear. Pero lo que me ocurría es que llevaba el pie rígido, para no extenderlo y así evitar que el dolor se incrementara. 

Seguimos pedaleando por terrenos conocidos, con algunas pendientes importantes como la salida de Sigüenza o el puerto de Mirabueno. Desgraciadamente este año no había que pasar por Las Inviernas, donde siempre parábamos en una espectacular fuente de agua fresca. En su lugar, tomamos rumbo a Masegoso de Tajuña y paramos en un bar algo desarbolado. Allí el calor era espectacular, de pleno verano. Todos, incluidos los del Pueblo nuevo, que llegaron casi al mismo tiempo, compramos botellas de agua de 1,5 l. Casi acabamos con las existencias de agua del bar.

El terreno desde Masegoso era favorable. El año pasado rodamos por el valle del Tajuña a un ritmo endiablado, haciendo más de sesenta kilómetros en dos horas. Pero esta vez el viento soplaba en contra y mis fuerzas estaban bastante mermadas. Agustín propuso luchar contra el viento haciendo relevos de un kilómetro. Yo no me veía en condiciones, y les pedí que me dejaran ir a cola. Eduardo hizo un gesto inmediatamente que interpreté como "ponte a mi rueda y a callar". Así lo hice. Durante veinte kilómetros fui cómodamente adosado al grupo, en silencio, mientras ellos hacían todo el trabajo. Esto me permitió recuperarme y a la altura de Valfermoso ya me sentía un poco mejor, con capacidad para ayudar, así que empecé a entrar en los relevos, aunque algo más cortos que los de ellos. Cómo se notaba, apenas superábamos los 26 ó 27 km/h, pero entre todos se llevaba mejor.


Pasamos la espectacular sede de los Hare Krishna y seguimos descendiendo por el valle hasta Armuña de Tajuña, en cuya plaza nos refrescamos y comimos un poco. Yo me permití subirme a la fuente para sumergir mis pies en agua fresca. ¡Qué descanso!
En Aranzueque comienza la última subida importante, hasta Pozo de Guadalajara. Ahí directamente me quedé descolgado y fui subiendo como pude, sabiendo que estábamos cada vez más cerca de meta. Pero no iba bien. Un gel me permitió recuperarme un poco y acabé la subida dignamente.

A falta de treinta kilómetros a meta, Eduardo dijo que tenía hambre y todos celebramos la idea de parar a cenar, aunque nos retrasáramos en la llegada. Es más importante llegar que llegar pronto. Nos entretuvimos más de lo deseable, pero retomamos la marcha mucho más fuertes, ahora con luces y reflectantes. 

A partir de Daganzo la cercanía de la meta nos hizo sacar fuerzas de flaqueza, comandados por un Eduardo pletórico, escoltado por Antonio y Agustín, que subían a toda máquina mientras yo sufría y juraba en hebreo, pegado a duras penas a alguna de sus ruedas. Pero no estaba dispuesto a quedarme atrás, de noche por esas carreteras...

Al final llegamos a Algete casi a las 10 de la noche. Mi segundo 300, mucho más duro que el anterior, y con un montón de aprendizajes para mi incipiente carrera de randonneur...

Al final, según mi GPS, han salido 301 kms con 3100 metros de desnivel acumulado, a 22,6 km/h de velocidad media y más de 10500 calorías consumidas.



Epílogo:

Quiero pedir disculpas a mis compañeros por haber sido algo imprudente al afrontar la prueba sin estar en condiciones físicas adecuadas, ya que de haberme lesionado realmente, los hubiera puesto en un compromiso delicado. Y por supuesto, estoy satisfecho de haber sabido aceptar y agradecer su gesto desprendido, tirando de mí en el Tajuña, lo cual tiene un valor especial porque tradicionalmente ese es mi mejor terreno y es donde ellos hubieran esperado mi ayuda.

Cuando llegué me puse una bolsa de hielo en el pie y llevo un día con antiinflamatorios. Hoy me encuentro bastante mejor, apenas sin dolor. Espero recuperarme y que las conjunciones astrales me permitan participar en el 400 dentro de un mes.

Ver todas las fotos en este enlace:
https://picasaweb.google.com/jj99211/20110409Brevet300?authkey=Gv1sRgCJHCpt7JwqzvEg#


sábado, 9 de abril de 2011

Recibida equipación del Pakefte

[cross post con mi blog de crónicas ciclistas]

¿Qué pasa "biciosos"?

Me llega un aviso del sistema postal de su majestad. Hay un paquete esperando a que vaya a recogerlo en la oficina de correos de Chessington.

¡Que alegría que alboroto!


Se trata de la equipación de Pakefte en su versión maillot azul.



Todo de la marca Spiuk. Todo con pinta de ser de buena calidad. Todo con etiquetas con frases como "ergodry fresh competition fabrics", "IQ seen clearly visible", "Elite men gel cycling pad" y mi favorita "x-static 99.9% pure silver + core fiber [supongo yo que el 0.1%] Pure silver. Pure performance."

Emocionado con tanto "competition", "elite" y "performance" no he podido evitar el probarme la equipación.



¡Tallaje perfecto!

Ya tengo equipación para las grandes ocasiones.

Muchísimas gracias a Paloma por las gestiones.

A cuidarse
Javier Arias González

miércoles, 6 de abril de 2011

Nuestro lema, derecho y obligación

Después de rigurosos estudios científicos, concienzudos análisis de rendimiento, largas observaciones de predicciones meteorológicas, divagaciones pseudofilosóficas y muchos pinchos de tortilla de dudosa calidad, el Pakefte ha venido a postular el PCR (Principio del Cicloturismo Randonneur), sobre el cual se asienta toda una filosofía de vida de la cual pocos se apartan, so amenaza de ser expedientados de manera fulminante por el temido CEP (Comité de Expulsiones del Pakefte).

El PCR se resume en una sola Ley: "Ya sople viento del norte o te derritas bajo el sureño calor, circules en solitario o pedalees acompañado de otros (que también te dejan solo), atravieses el Paraíso o subas a las Zetas, en amigables relevos o traicioneros hachazos, por el llano argandiano o el tajuñero, ante toda circunstancia y en toda situación, tu VELOCIDAD MEDIA ha de ser....


domingo, 3 de abril de 2011

El Pakefte uniformado.

El Pakefte ha estrenado sus galas de verano en una jornada muy concurrida. Con disciplina inusual, todos los miembros del Pakefte aparecían a las 8 de la mañana en Locademia, luciendo el flamante maillot azul...  ¿¿Todos?? ¡¡Noooo!! Roberto, a bordo de su artefacto amarillo, prefiere seguir vistiendo su ropa a juego con la máquina.  "Al fin y al cabo, como voy más bajo, no se me ve tanto". ¿¿Que no se te ve?? Cuando Roberto atraviesa un pueblo no hay peatón que no se percate y no se gire ante el espectáculo de la reclinada. Estamos perdiendo la oportunidad de rentabilizarlo colgándole anuncios publicitarios, podría ser una mina.

Algunas nubes amenazaban al norte, en teoría podría llover en Miraflores. A ratos asomaban tímidos rayos de sol, que todavía no calentaban, ni apenas lo hicieron el resto del día. El grupo se dirigió compacto hacia Colmenar a través del famoso surco del norte. En formación de a dos, entre conversación y conversación, a ritmo constante pero llevadero, se atraviesan los Pastaderos de Colmenar, ahora revestidos de un precioso color verde primaveral. Antes del desvío a Guadalix se acopla a nuestro ritmo algún ciclista madrugador, como nosotros. A esas horas se ve poca estética racerista. Se integra en el grupo un joven que pedalea a buen ritmo con zapatillas de tenis, sudadera y pantalón corto de tela de chándal.
Tras el desvío comienza la subida al Cerro de San Pedro y empezamos a compartir ruta con los primeros raceristas del día. Son unos ciclistas muy amables que saludan dando los buenos días y nos invitan a seguir su rueda. Ante su insistencia, José Manuel y Diego deciden acompañarlos un rato hasta el alto, momento en que se despiden muy cordialmente de ellos.

Antes de entrar en Guadalix nos encontramos con Paloma, a lomos de su flamante Willier blanca y roja, a juego con su chaqueta. Pero en seguida el grupo se divide. Algunos querían hacer 150 kms y otros queríamos volver a casa a comer. El líder va a hacer la ruta larga, pero su poder de convocatoria no es suficiente y un hatajo de despiadados conspiradores deciden alentar la insurrección, haciendo la ruta que estaba prevista oficialmente, en lugar de la disidente. La falta de autoridad del líder le lleva a reconocer que no se presentará a la reelección a menos que reciba la aclamación popular. El candidato oficialista, Pablo, al no haberse presentado a esta ruta, empieza a perder oportunidades. En la sombra algunos maquinan su estrategia para la carrera sucesoria.

El grupo oficial salió rumbo a Navalafuente y Bustarviejo, en un terreno inédito para algunos, que resultó ser un verdadero puerto de montaña. Los que conocían la ubicación del punto de descanso aprovecharon las últimas rampas para dar esquinazo a los que no lo conocíamos y se sentaron en la terracita esperando a ver cuánto éramos capaces de seguir subiendo los demás, antes de percatarnos de que nos habíamos pasado de largo. Cuando sólo había árboles y carretera empezamos a intuir que nos habíamos pasado. Le preguntamos a un señor, que nos dijo que el pueblo ya se había terminado, lo cual era obvio. Tuvimos que volver a bajar; nuestros compañeros habían tenido la deferencia de no empezar a comer hasta que no estuvimos todos en la mesa. El pincho de tortilla en Bustarviejo venía acompañado de un pan exquisito, y además tenía cebolla, lo que automáticamente le otorgaba un piñón más en ausencia del líder saliente. Consenso en la valoración: 4 piñones. 
 
Algunos de los nuestros pensaban subir a Morcuera, pero las rampas hasta Miraflores, con frecuencia superiores al 8%, hicieron mella en el ánimo del grupo y en Bustarviejo ya habíamos decidido que no habría más puertos. Para que José Manuel no protestara mucho, le decimos que aceptamos la vuelta por el Cerro de San Pedro.

A la salida de Bustarviejo coincidimos con un gran grupo de raceristas que nos piden permiso amablemente para ponerse a nuestra rueda, interesándose por la reclinada y los transportines. Nuestros acompañantes decidieron ir pasando por turnos para deleitarse con nuestras maravillas tecnológicas.

En Miraflores giramos a la izquierda para tomar la carretera de Soto, con un asfalto infame, pero propicia para rodar. Bajamos a buena velocidad con dos ciclistas vestidos de la selección española, y nos pasamos el cruce de Guadalix. Al final tampoco habría subida al Cerro. Buje fingió que se había despistado... ¡¡Huy, perdonad, es que con la charla no me había dado cuenta!!
 
En las rampas antes de llegar a Colmenar alcanzamos a un curioso grupo, un ciclista con el maillot de los Lagos y otro con una bici de montaña. Inmediatamente nos ponemos a hacer unos relevos largos muy efectivos, y se ponen a nuestra rueda. El de la bici de montaña lanza hachazos de vez en cuando, pero luego se viene abajo. No nos damos por aludidos. Nuestros relevos funcionan muy bien, bajo el férreo control de Buje, hasta Tres Cantos, momento en que todos empezamos a temer la proximidad del "Mortirolo". El de la bici de montaña, que ya había dado algunos síntomas de inmadurez a pesar de sus canas, ratifica nuestras sospechas haciendo un alarde en la rampa para adelantar a Roberto, levantando los brazos y gritando: "¡¡Te gané!!". A Roberto, Jesús y yo, estupefactos ante el espectáculo, nos dio por reír.

Llegamos a Locademia, donde Diego tenía preparada la sorpresa final, unas cervezas fresquitas en su coche, que compartió con quienes las quisieron. Después, cada mochuelo a su olivo, y a pensar en el 300 de la semana que viene.

martes, 29 de marzo de 2011

300 de Puertollano

Como me pasó en el 200 de Pueblonuevo, este Brevet empezó unos días antes planificando desde qué quería llevar durante la marcha hasta cuántas horas iba a dedicar sí o sí al sueño en los días previos.

En lo primero me ceñí bastante al guión, pero en lo segundo no fui capaz de dormir más de 6 h y media ningún día de la semana previa. Tengo que mejorarlo.

Pero bueno, la aventura empezó de verdad, de verdad el viernes a las 17:30, en Legazpi, donde solemos quedar para salir por el carril de San Martín pero esta vez para montar bicis y ciclistas en dos vehículos motorizados y dirigirnos a Puertollano.

Desde aquí salimos 7 de los 8 miembros del Pakefte que habíamos decidido participar en el 300. Roberto, Josu, Edu, Agus, Buje, David y yo.

Mientras esperábamos a que llegasen el coche y la furgoneta se formó un buen grupo de taxistas, impresionados, una vez más, por la bici de Roberto. Esta vez Josu fue quien dio todas las explicaciones para alivio de Roberto.

Pronto llegó Edu y empezamos a subir las bicis a la baca del coche, Agus había cambiado las bielas y piñones una vez resuelto el problema del eje de pedalier y, afortunadamente, se había dado cuenta de que tenía que cambiar la cadena por una de 9, haberse dado cuenta de eso en pleno brevet... uf, menos mal.

En un momento llegó David con la furgoneta y pudimos meter las otras 4 máquinas, entre ellas la de Roberto que cupo sin desmontar ninguna rueda, impresionante lo bien que caben las bicis ahí y lo cómodamente que se cargan.

Desde ahí dos horas y media largas hasta Puertollano, hablando de bicis, de lo que nos íbamos a encontrar al día siguiente... fingiendo que no tenemos un hormigueo en el estómago...

Gracias al teléfono de última generación de Roberto llegamos sin novedad hasta la pensión donde habíamos reservado, un tanto sórdida pero limpia, y, total, para lo que la íbamos a disfrutar...

La primera sorpresa al llegara Puertollano es que es mucho más grande de lo que nos habíamos imaginado y que tiene muchos más macarras con bakalao a todo volumen en el coche de lo que esperábamos. Circunstancias estas que empezaron a hacernos sentir que dejar las bicis en la furgoneta a dormir no era tan buena idea. Afortunadamente la pensión tenía un garaje en el que guardar las bicis bajo llave, desafortunadamente nos cobraron por ello pero bueno, un sueño tranquilo no tiene precio.

Una vez pagadas las habitaciones, guardadas las bicis y dejadas las mochilas nos acercamos Roberto, David, Josu y yo al restaurante de la pensión en la que iba a dormir Josu y el resto de la expedición. Estaba a un km y medio y, a pesar de las advertencias de quien nos atendió en la pensión, desafiando el peligro, nos acercamos andando, algo que desde su punto de vista era descabellado. En un rato llegamos hasta donde nos esperaban lo demás, incluido Juan que venía desde Sevilla y Reme que le traía la bici desde Alovera. Como nos habíamos retrasado un poco ya habían empezado a cenar lo que nos vino muy bien para escoger del menú lo que nos recomendaban los tempraneros. En mi caso espaguetis y entrecot. Una vez solventada la cena de víspera, volvimos David, Roberto y yo a nuestro alojamiento localizando el bar “la Bomba” de donde partiríamos al día siguiente. El paseo nos vino muy bien para bajar la cena y después de dejar preparado el equipo del día siguiente nos acostamos para estar listos a las 6 de la mañana siguiente con tiempo para inscribirnos y desayunar sin agobios.

A las 6 menos cuarto suena el despertador y David y yo nos ponemos en marcha, en algo más de 15 min estamos listos para ir a recoger las bicicletas, guardar las mochilas en la furgoneta, montar las luces y resto de gadgets en los manillares y acercarnos hasta el bar. Incomprensiblemente no estoy nervioso y sorprendentemente he dormido de un tirón aunque a las 5:25 ya estaba despierto.

Llegamos al bar a la vez que el resto de aguerridos pakefteros y pasamos a hacer la inscripción eligiendo si queremos o no medalla. Yo elijo “Sí”, para eso soy novato, después Edu, líder indiscutible del grupo, nos pide los desayunos a todos y cuando me acerco a la mesa ya está allí mi café esperándome y poco después la tostada con tomate, francamente buena por cierto. Con eso y unos cereales que ha traído Agus llenamos el buche y nos disponemos a salir. Hacemos foto de grupo, cotilleamos las máquinas que llevan los demás y cuando vamos a salir surge un problemilla mecánico que hace que salgamos unos 15 min más tarde. Me encantó este detalle de un grupo de unos ¿40? Ciclistas entre los que nadie puso mala cara por esperar a solucionar el tema. Mucha broma, mucho chascarrillo y, por fin a las siete y cuarto comenzamos a rodar. Se ven pocos transportines pero muchas potencias invertidas, pedales de montaña, alguna bolsa de manillar...

Enseguida advierto que mi cuentakilómetros no marca y un poco después me doy cuenta de por qué. Ayer, al poner la rueda de noche lo hice al revés y el imán está al otro lado, lo mismo que hice en mi primera Bilbao-Bilbao. El ritmo del grupo es bueno pero creo que puedo parar y cogerles así que aviso, paro, doy la vuelta a la rueda y sigo. Roberto se ha quedado a esperarme y enseguida alcanzamos al pelotón sin forzar demasiado.

Está amaneciendo y la estampa de la refinería, con unas lagunas delante de las que se levanta niebla y el sol detrás es entre apocalíptica y arrobadora, rodamos a unos 28-30 km/h y vamos cómodos, Buje nos anunció que esta gente lleva un ritmo algo superior al nuestro pero que 20 km o así iríamos con ellos, hasta que llegase la primera rampa. Aguantamos un poco más pero hacia el km 30 nos quedamos a ritmo Pakeftero y dejamos que se vayan. Durante estos km hemos rodado dispersos por el grupo, hablando con este y con aquel, oyendo comentarios sobre la bici de Roberto de la que no creían que pudiese andar tanto hasta que lo vieron con sus propios ojos...

Yo sigo rodando bien, contento, el día ha salido bueno al final aunque empieza a hacer un pelín de calor, yo prefiero un poco de fresco, que para algunos será un poco de frío y voy pensando que en el control aprovecharé para quitarme las perneras y el cortavientos. También voy pensando que el culo me está molestando un poco y que tiene pinta de que voy a acabar escocido si en el km 60 tengo molestias pero recuerdo que David me ha ofrecido vaselina por la mañana y que es posible que la lleve encima.

Voy siendo disciplinado en comer cada hora y beber, por lo menos, cada 20 min, ya vi en el 200 que beber, comer y regular es fundamental para acabar bien. Aún así en algún momento Agus me tiene que recordar que vaya “piano-piano”.

Desde este punto y sin novedad llegamos hasta el control de Almuradiel a las diez y cuarto donde cumplo todos los planes menos el de desayunar bien, nos sirven una tortilla realmente infame pero David tiene vaselina y aprovecho para quitarme la ropa que me sobra. Se nota mi bisoñez en que entro en el bar sin el carnet de ruta, sellar es lo primero que debe hacer un Randonneur, desayunar es secundario. Me administro vaselina en su sitio correspondiente y rápidamente empiezo a prepararme. Edu nos mete prisa, se nota que los menos experimentados no entendemos todavía lo importante de no perder tiempo en las paradas. El resto del pelotón, los que iban por delante han ido saliendo del control mientras desayunábamos.

Sin tiempo para enfriarnos y tras unos apresurados estiramientos volvemos a rodar. Yo ya voy de corto, aunque conservo los manguitos y hace un día espléndido. Entre conversaciones y algunas risas van cayendo los kilómetros. Pasamos por unas dehesas preciosas con encinas y hierba verde, verde. Ha debido llover bastante. De vez en cuando vemos charcas o lagunas. Para llegar a Puebla del Príncipe encontramos la primera subida digna de tal nombre del día, al llegar arriba reagrupamos y aprovecho para quitarme los manguitos porque ya empieza a hacer calor de verdad y de hecho llego sudando. Al cruzar el pueblo vivimos una escena surrealista, debe acabarse de celebrar un funeral de cuerpo presente y en la puerta de la iglesia está el coche fúnebre, hay gente con cara de circunstancias a ambos lados de la calle pero cuando pasa Roberto sonríen, alguno le jalea, otros se ríen... por un momento me pasa por la cabeza que se va a levantar el muerto a ver qué pasa.

Después de Puebla del Príncipe y antes de llegar al segundo control tenemos la subida más importante del día que tampoco es para tanto pero vuelvo a recibir una lección útil de Edu:

“Fuera complejos, el plato pequeño está para usarse y no gastar fuerzas a lo tonto”, qué razón tiene. Así, con lección aprendida llegamos hasta Santa Cruz de los Cáñamos, segundo punto de sellaje y lugar elegido para comer, kilómetro 143 de ruta y las 13.30h. Al llegar preguntamos a unos lugareños dónde podíamos comer y nos indican un bar del que sospechamos servicios más interesantes y completos que los que nosotros disfrutamos pero donde nos dejan comer lo que llevamos a los que queremos y nos dan bebida a precios de risa, incluso nos venden una coca-cola de 2 litros que sale más barata.

A Roberto incluso le venden unas galletas rancias que sospechamos que estaban allí desde que la chica que hacía el Show Fontaneda dejó el local.

Aquí descubrimos el secreto que los veteranos nos ocultaban a los novatos y que resulta ser el arroz con leche de Danone, todos llevan alguno. Para la próxima queda apuntado.

Una vez llena la panza, en mi caso de ensalada de arroz y rellenos los bidones de agua mineral, por lo visto el agua de la fuente “no la beben ni los del pueblo” salimos de nuevo a la carretera con intención de hacer los siguiente 100km de un tirón porque según Edu “Sólo se para en los controles” La carretera en este tramo tiene cortes y tramos de “Vía Augusta” vamos, de tierra de la que le gusta a Agus para rodar. Eso le da un toque de clásica a la marcha que pronto queda oscurecido por un viento que entra por nuestras 10 y que Roberto anuncia que será más o menos fuerte y que no nos dejará en 5 horas... como sabe el del parapente, clavó la predicción.

Ensayamos relevos pero sólo cabemos de tres en tres en el arcén y no conseguimos quitarnos del todo el aire, al parecer el único que sabe era Agus que se acurruca a mi lado y dice que va en la gloria.

Aquí, comienza, en torno al km 175 mi crisis personal, flojera, pocas ganas de comer aunque me fuerzo y un dolor intenso en las plantas de los pies, como una sensación de llevar los pies recocidos. La verdad es que agradezco a Agus la conversación que me dio y a Juan el consejo de centrarme en una meta cercana.

En primer lugar decido no mirar el cuentakilómetros en una hora y en el segundo, cuando empiezan a oírse voces disidentes hablando de parar en Valdepeñas, km 194, decido concentrarme en llegar hasta allí, lo hacemos a las 16.25h y paramos en una gasolinera de la salida del pueblo. Allí me descalzo, me bebo un Aquarius y me como dos huesitos que me llaman poderosamente cuando 5 minutos antes la idea de comer cualquier cosa de las que llevo me daba asco y en 15 minutos de parada me quedo nuevo. Es impresionante lo que puede hacer parar un momento, estirar un poco y cambiar el chip. Lo malo es que se me rompe uno de los enganches de la alforja al tratar de enderezarla y lo bueno que Buje me deja un pulpito con el que resuelvo el problema.

Al salir de allí y tras rodar unos km Juan de pronto me da la enhorabuena, no entiendo por qué, pero rápidamente me dice que hemos pasado el km 200 y que ya estoy en récord personal. A Buje le hizo gracia y me siguió dando la enhorabuena en varias ocasiones. Así, entre bromas y tertulia llegamos hasta Almagro, pero para hacerlo tenemos que usar unos 8 km de autovía con señal de prohibido bicis, los del cc Puertollano nos lo habían avisado y por allí nos metemos hasta la primera salida que es la de Almagro donde nos espera un regalo en forma de pinchazo de Edu. Agus y yo aprovechamos lo que tarda en arreglarlo, que es muy poco, pera tumbarnos un rato en unos bancos y es una inyección de vida alucinante, estamos en el km 229 y tenemos el último control a 15 km, en Pozuelo de Calatrava donde nos espera Reme que nos graba en un vídeo que debe ser épico con un resucitado Juan en cabeza. En este tramo hago la tontería del día, nos pasa un paisano en un ciclomotor que a duras penas nos adelanta y Edu salta detrás de él, según nos dijo convencido de que “ Alguno de estos pica” ese soy yo que intento hacer un entrenamiento tras moto, Roberto también lo intenta pero pronto abandonamos y volvemos al grupo.

En Pozuelo, km 243, 19.45h hacemos una parada reglamentaria con sellaje y merienda. Yo me como un bocata de queso que me sabe a gloria y un plátano de los que nos ha traído Reme además de una gominola ultra energética que lleva Buje, el sol esta comenzando a caer y con él la velocidad del viento como había pronosticado Roberto, el descanso, el fresco y la tregua del viento nos dan alas y salimos de Pozuelo como si estuviésemos empezando la ruta, con las luces traseras y el ánimo encendidos “sólo” quedan 57 km y la cosa empieza a parecer que se puede terminar. Descubro accidentalmente el secreto que guardaban los veteranos para la siguiente y es llevar un frontal que permita consultar cuentakm y gps de noche pero esa me la sabía y había llevado uno.

En una subida noto que necesito activarme y poner a trabajar el corazón y me lanzo a plato a por David y Roberto que estaban por delante como habían ido la mayor parte del día, no estoy seguro de que no sea una imprudencia pero la verdad es que me sienta muy bien y me sirve para despertarme. En poco rato comenzamos a encender las luces porque ya está cerrándose la noche y rodar adquiere un toque mágico que yo nunca había experimentado. Es cierto que he probado a rodar de noche por la casa de campo, pero hacerlo en carretera y en grupo es distinto, se oyen grillos, ranas, perros... Pronto las torres de la refinería de Puertollano empiezan a dejarse ver intermitentemente pero lo cierto es que el camino pica hacia arriba durante unos veinte km y a algunos se les está atragantando esta ¿última? Subida. El ritmo baja un poco y rodamos más o menos juntos y haciendo paradas de reagrupamiento cada poco tiempo.

Tras una rotonda en la que nos reagrupamos y una en la que no, entramos en Puertollano pero perdemos a David y Josu que se han quedado atrás, después de una espera infructuosa y una conversación telefónica en la que no nos entendemos bien nos llaman diciendo que están ya al lado del bar “La bomba” y que nos esperaban para llegar juntos.

Allí llegamos y comienzan los abrazos y las felicitaciones, entregamos los carnets de ruta y cenamos para enfrentar las dos horas largas de vuelta. Primero sale el coche de Edu y los de la furgo nos lo tomamos con más calma. Josu se duerme nada más sentarse y David y Roberto se turnan para conducir. Infinitas gracias a los dos, yo intenté mantener una conversación fluida con los conductores pero lo cierto es que cabeceé bastante.

Alrededor de las 4 de la mañana entro con la bici en casa, con los ojos rojos de sueño y una sonrisa de oreja a oreja.

Lecciones aprendidas en este Brevet:

- Alimentándote, bebiendo y regulando se puede llegar lejos, muy lejos

- El arroz con leche es una buena idea, no se me olvidaré en la próxima

- Marcarte metas cercanas y pensar sólo en lo siguiente permite superar crisis.

- Diga lo que diga el tiempo lleva un bote pequeño de crema solar, no pesa mucho y en marzo te puedes quemar mucho con el sol.

- El plato pequeño es de inteligentes, no de globeros (al menos en los brevets)


Las fotos de esta entrada son de Roberto Fernández

El perfil y la ruta que han compartido los compañeros del CC Puertollano se puede ver aquí

domingo, 13 de marzo de 2011

las 6 tetas

Muy bonita la ruta de hoy, y muy dura, sobre todo por la intensidad que le hemos puesto. La ruta, denominada las 6 tetas por las seis subidas que tiene, es clásica del Pakefte y la verdad es que será una ruta que yo vuelva a hacer, por la dureza, por la intensidad, por lo bonita que era, los paisajes, el poco tráfico.

A las 7:10 habiamos quedado los que ibamos en tren (Pablo, Josu, Roberto, José y yo) en Atocha para coger el tren dirección Azuqueca de Henares, donde habiamos quedado con Juan Merallo y con Diego a las 8:30. Y a las 8:33 estabamos empezando a rodar, y en seguida, una primera subida, no es una teta, por lo que dicen, pero Josu ya se va, y yo, que tengo lo que tengo, me voy detrás de él, y oigo de lejos que hay que reservar (cuanta razón, josé manuel aprende), subimos los dos a no mal ritmo, y llegamos juntos al final, subida corta. Para calentar, no ha estado mal.



Se habia decidido hacer el recorrido al reves por los que teniamos intención de volver a Madrid y en el primer cruce esperamos al resto Josu y yo, para no equivocarnos. Dirección Guadalajara, rodamos todos juntos, y pasamos por una carretera en obras cerca de Guadalajara, era muy temprano y casi no habia coches, pero alguno nos pasa, aunque nos respeta bastante. Y al poquito nos avisan que viene la primera teta, se forman dos grupos y en el primero vamos José, Josu, Diego y yo, comentan que tradición es que Josu se lleve la primera, pero él dice que esta vez cree que no va a ser asi, y en efecto, vigilandonos todo el rato y picándome ellos a mi, al final, meto un piñoncito y me voy para delante, veo que José viene tras de mi, y pego un acelerón final, y me la llevo yo, Diego y Josu no la disputan. La primera para mi pero comentan que a partir de ahora van a hacer estrategia para que no gane más, que me van a fundir, que si uno ataca, que si luego el otro, en fin... josé manuel aprende a no irte detrás de cualquier rueda que veas.



Nos juntamos todos y bajamos todos juntos por una carretera muy bonita de la que Juan nos avisa que es bastante técnica y es cierto, tiene un par de curvas de derechas bastante cerradas, pero muy bonita la bajada. Canalillo de oro (decidimos que las bajadas puntuaran) para Pablo. Llaneamos un poquito y tengo la impresión de que en breve empezará la segunda teta porque veo que Josu y Juan se van, y asi es, segunda teta, yo me planteo que ya que Josu va lejos, subo tranquilo, pero como me conocen. Me querian fundir y lo conseguiran, primero ataca Diego, luego Pablo, y al final acabo yendo detrás de ellos (ay, javier arias que razón tenia la abuela de tu amigo, sobre tu amigo no lo se, pero sobre mi, podria haberlo dicho tranquilamente, el más tonto de mi edad) Volvemos a hacer grupillos, Josu por delante, algo lejos, yo subo con Diego a buen ritmo y creemos que llegaremos a él, aunque yo pienso que subiendo a ese ritmo cuando llegue a Josu no me quedaran fuerzas, Diego va fuerte y me lleva bien, pero yo voy al límite. Cuando nos acercamos me comenta Diego que mejor nos quedemos lejos para que no nos pegue un hachazo, que se confie, pero llegamos, nos aguanta un poco y al final nos vamos. Ni Diego ni yo nos conocemos el final pues hay un cruce, para la izquierda sigue subiendo y para la derecha empieza a bajar, ninguno se fia de atacar, y al final coronamos juntos. Segunda teta para Diego y para mi. X. Nos paramos en el cruce y Josu nos dice que a la izquierda pero él se va para la derecha y comienza a bajar bastante rápido por una carretera muy chula, pero muy peligrosa, muchas curves y muy mal asfaltada (si tiene asfalto). Diego le sigue, yo los veo de lejos, nos veremos abajo. Pero no, cuando llego abajo, veo a Diego pero a Josu no, y se ve un pueblo en un alto, a lo lejos. En efecto, la tercera teta, Josu esta vez no la dejará escapar, y no espera, nosotros esperamos al resto y nos comentan que no habiamos llegado a coronar la segunda y que se la queda Josu... noooooooooooo... lo discutimos pero nos queda la duda. Diego y yo decimos que hemos coronado y que nos la quedamos nosotros.

Tercera teta, una preciosidad de subida, muchisimas curvas de herradura, buena pendiente en algún tramo, 4 km muy buenos. Josu va lejos, Diego y yo cogemos buen ritmo y poco a poco vamos separandonos, comentamos que esta va a ser sosa porque ninguno de los dos va a atacar, que si uno ataca el otro le sigue, que a ver si viene José y le da vidilla, pero se habia quedado haciendo fotos, total, subida a buen ritmo pero no podemos alcanzar a Josu. Tercera teta para Josu.

Muy chulo el pueblo, pero seguimos sin pincho, bajamos por la misma carretera, una bajada igual de bonita que la subida.

Este tramo hasta la cuarta teta, llanito, con bastante viento en contra, intentamos unos relevos pero nos falta práctica. Al final, nos dedicamos a atacarnos los unos a los otros, bueno Pablo y José a mi, y yo entro al trapo, primero tiro un rato del grupo, a buen ritmo (38 por hora) y José picandome para que fuese más rápido y lo bien que iba detrás, luego aparece pablo pegando un hachazo y allá que me voy yo, luego sigo delante, igual, de repente José, hachazo, y allá que me voy yo, pero ese momento me mata... bien josé manuel, al final han conseguido su objetivo, 60km y ya vas quemado, para la próxima aprende.. reserva. Quiero pinchooo. Pero bueno, aun me queda un poquillo para la cuarta teta, asi que lo volveré a intentar, y llegamos a ella, y lo de siempre, empezamos todos juntos, ninguno se lanza, a mi me dicen todo el tiempo que es muy larga, que no me confie, se aprovechan de que no lo conozco para acojonarme, Diego me pica, pero yo sigo con él, Diego está fuerte y es mi referente. Subimos juntos todos, Juan nos dice a Diego a mi que no ataquemos, que se la dejemos que para eso es el organizador, Diego dice que si, yo pienso que vale, pero de repente aparece Josu, que no ha oido el pacto, pero bueno, se para, por voluntad propia? no, pero se para, como le ha enganchado Juan del pescuezo. Y de repenta aparece José por detrás como una bala, quiere su teta, yo me olvido del pacto y me voy detrás de él, peligran dos perros y una mujer mayor, las esquivamos, yo no se donde acaba la teta, pero no le pillo, aunque estoy ahi, paramos, nos confiamos, y la teta para Juan, el punto más alto era otro. No ha estado mal, comentamos lo carroñeros que somos, que no hay competitividad en el grupo. Y seguimos subiendo, por cierto, creo que la meta volante de esta teta estaba mal colocada, todavia nos quedaba por subir algo más, y hubiese dado más juego. Bajada chula, yo me quedo haciendo alguna foto, y José me espera, pero para enganchar a los demás me saca de punto, y yo aqui creo que ya he quemado todas mis balas, mis piernas llegan al pincho sin fuerzas. No creo que vaya a Madrid, me he quemado, Pablo me pica (josé manuel!!! leche) y digo que iré.

Tomamos el pincho, bueno, no han llegado a catalogarlo de pincho, en Renera, y yo unas tostadas. Y tal y como salimos del bar, con la barriga llena, quinta teta, y lo de siempre, Josu y Juan ya se han ido, los demás salimos con más calma. Diego quiere su teta y yo quiero subir con él y otra teta más, por que no, y asi lo hacemos, a buen ritmo, la tostada parece que me ha dado un poquito de fuerzas mas, pero poco a poco voy notando que pocas fuerzas me ha dado, pasamos a Juan, vemos a Josu muy lejos, Diego me dice que se va a por él pero yo no puedo y aunque lo intento, no puedo, Diego va como una bala a por Josu, y al final lo pasa. Yo no llego a Josu. Quinta teta para Diego.

La bajada, como todas, muy bonita, vaya carreteras hay por alli, impresionante. Al final de la bajada decidimos la ruta para volver a Madrid, y optamos por la más corta, además esta nos llevará por la sexta teta. Y llegamos a ellas divididos en dos grupos, yo ya no puedo, me cuesta engancharme al grupo en el que me voy, y los voy viendo irse lejos.. Demasiadas tetas ya, al final han conseguido el objetivo y me han fundido, o lo he conseguido y yo, y me he fundido a mi mismo, pero bueno, bien. La sexta teta se hace dura, voy subiendo con Pablo, me cuesta, un montón, no llevo fuerzas, voy pensando que lo de Madrid, para otro dia, que hoy me he pasado de rosca. Y en estas, Pablo pincha, lo siento por él, pero me viene genial, descanso. Roberto y José van por delante, teta para alguno de los dos. Despues de poner la camara se da cuenta que la cubierta esta algo fastidiada, asi que decide que asi no va a Madrid, bieeeeeeeeeeeeeeeen.. ya no me sentiré un gallina, puedo volver en tren :-). Nos engancha el otro grupo y subimos todos juntos, nos despedimos de Josu que se va a Madrid con José y Roberto, y los que volvemos a Madrid en tren, volvemos a Azuqueca, primero un llano a buen ritmo (un coche nos dice "hijos de puta"), luego una bajada muy buena con una carretera muy ancha. Luego un par de piques más, y llegamos a Azuqueca. Una cervecita y al tren.

Genial la ruta. Preciosa e intensa, estos pequeños piques de hoy dan vidilla a las rutas, de vez en cuando no está mal. Además, mantenemos la media 22.8 Km/h.

Moraleja de hoy: José Manuel, no te vayas detrás de cualquier rueda, van a por ti, y es más, no puedes! :-)




Comentarios añadidos por Jose:

- Josu, Roberto y un servidor hicimos la "ruta extendida" volviendo en bici a Madrid, pero volvimos por Vicálvaro en lugar de Barajas, según acordamos durante la ruta. Yo llegué machacado porque el esfuerzo de un par de subidas y el llano del Tajuña me pasó factura al final.

- El puerto del Pozo de Guadalajara fue compartido entre Roberto y un servidor. No hubo foto finish. Según Roberto yo tenía "más fuelle", pero sólo para hablar, porque para pedalear él iba más sobrado, ya lo demostró luego.


Estos fueron nuestros resultados: